Se puede instrumentar a las personas cuando existe ya un problema de salud para poner en juego una mayor capacitación para afrontarlo y esto redunda en la forma de conducir el problema así como incluso propiamente en el problema.

Por ejemplo si una familia tiene un hijo con un problema de diabetes, trabajar con ellos en los primeros momentos del diagnóstico y luego después en otras etapas tanto de la enfermedad, como vitales (la adolescencia), va a propiciar una mejor relación con el problema de salud, sus limitaciones y sus consecuencias por parte de todos.

Se pueden realizar grupos que tengan una particularidad común como es el caso de presentar un problema de salud.

No se trata de que además de tener tal enfermedad entre las muchas pruebas que me supone “necesito” un psicólogo, sino que la intervención, grupal o individual va a permitir favorecer el aumento de capacidades para afrontarlo. Es en este sentido por lo que se trata de prevención también.

Los grupos de reflexión de padres y otros colectivos ante una enfermedad promueven el crecimiento y son una herramienta preventiva muy importante.

 

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